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Enero 2010
Donde reside la felicidad
¿Te encanta la lluvia? ¿Los largos inviernos? ¿La vida en el campo? Puede parecer extraño, pero las personas más felices viven en lugares en los que, a primera vista, no te imaginarías que son fuente de felicidad. Por ejemplo, el duro entorno de Islandia o Dinamarca, donde el sol prácticamente no brilla, o la anodina ciudad alemana de Osnabrück. ¿Nunca has oído hablar de ella? Bueno, pues entonces, adelante con la lectura de algunos de nuestros consejos para que tengas un año más feliz.
Epicúreo, el antiguo filósofo griego, define la felicidad como la ausencia de necesidades insatisfechas. Dicho de otro modo, relájate y sé feliz con lo que tienes. Así, las buenas resoluciones de cara al Año Nuevo no deberían causar estrés, sino abrirte los ojos a lo positivo de la vida y a la felicidad real.
Veamos una noticia feliz procedente de una cultura totalmente diferente: en el pequeño reino de Bután, en el futuro, se va a medir la situación real de la nación sobre la base de su felicidad nacional bruta, definida por los habitantes en función de factores como el medio ambiente, la cultura y la tradición. Suena de lo más prometedor definir la felicidad no a partir de criterios trillados, sino en función de cómo percibe cada uno el bienestar y los valores, y actuar de acuerdo a éstos.
Un paseo por el bosque sintiendo conscientemente las gotas de lluvia en la cara. Escuchar 15 minutos de música, no como ruido de fondo, sino de manera deliberada y relajada. Crear y mantener pequeñas tradiciones cotidianas: tiempo para remolonear por la mañana o una visita mensual al fotomatón con toda la familia. Todos estos gestos pueden ser fuente de una felicidad que nos invade profundamente y nos relaja.
Además, los niños pueden ser felices en cualquier lugar y con independencia del tiempo que haga. Por mucho que llueva o granice, no dejan que nada empañe su buen humor. Por el contrario, saltan felices en cualquier charco, ya sea en Nueva York, Londres, Copenhague u Osnabrück. La felicidad está en todos nosotros. Sólo tenemos que dejar que aflore.










