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Julio 2010
Abdominales
¿Cuándo te pones camisetas de fútbol tienes un torso fibroso? ¿Tus abdominales no tienen nada que envidiar a los de los surferos? Reconócelo, ¿es este tu caso o por el contrario ansías los músculos de los deportistas de élite?
El “rectus abdominis”, nombre anatómico de los músculos del abdomen, engloba diferentes conceptos, entre los que no figura “estar en forma”. Estos músculos ayudan a que la parte superior del cuerpo se mantenga firme; trabajan principalmente con los músculos de la espalda para estabilizar la espina dorsal. Los músculos del estómago y sus respectivos tendones cubren casi en su totalidad esta zona, abarcando desde el esternón hasta la pelvis, para proteger y soportar los órganos internos. Pero ésta no es su única función, también son importantes en el proceso respiratorio al mejorar la resistencia física y generar una sensación de bienestar.
Sin embargo, los tan codiciados y distintivos abdominales no son aptos para todo el mundo. Tres factores deben confluir para tener al alcance ese look tan deseado. En primer lugar, la estructura de los músculos. La forma en que están organizados los tendones que van desde los costados hasta la parte frontal es un elemento clave para alcanzar ese abdomen soñado. En segundo lugar, los michelines de grasa. Con los años y con el exceso de peso, éstos tienden a localizarse en la parte abdominal; la única solución que existe es hacer ejercicios cardiovasculares, idóneos para reducir la grasa del cuerpo y seguir una dieta sana y equilibrada. En tercer lugar, hacer abdominales. Estos ayudan a mantener firme y bien definido la zona.
En línea con los ejercicios que se pueden realizar, se recomienda que éstos sean dos tipos: abdominales y ejercicios ligeros realizados de forma continua a lo largo del día. Las tablas de abdominales se aconseja se hagan a primera hora de la mañana; mientras los ejercicios ligeros deberán realizarse durante todo el día. Son ejercicios que nadie tiene por qué notar, por ejemplo subir y bajar la pelvis varias veces mientras se está sentado o alternar ejercicios de tensión y relajación, por ejemplo, sentarse apoyando los dos pies en el suelo, subiéndolos y bajándolos.
Por último, evitar hacer comparaciones con modelos retocados con photoshop o atletas profesionales. La regla más efectiva radica en seguir una dieta equilibrada y ejercitar por igual brazos, piernas, glúteos y abdomen. Este es el enfoque más sano, pues así uno no se obsesiona en exceso con una determinada zona del cuerpo y se siente bien en la playa o en la piscina, aún sin tener unos cuadraditos perfectamente definidos en el abdomen.










