¿Las cremas caducan?

¿Las cremas caducan?

Una de las dudas que nos asaltan cuando compramos un cosmético y llevamos meses sin usarlo –especialmente en el caso de los productos solares– es si las cremas caducan. Pues sí que lo hacen. De hecho, esta información suelen detallarla todas las cremas y se puede reconocer por el símbolo de un tarro abierto con un número al que sigue la letra M (que varía entre los 3 a 24 meses), lo cual nos advierte del tiempo en meses que podremos usar el producto con garantías una vez que haya sido abierto y por tanto, ha entrado en contacto con el aire o con nuestras manos.

¿Por qué caducan las cremas?

La vida útil de los productos suele ser bastante larga gracias a que la mayoría contienen conservantes. Los conservantes sirven precisamente para que los microorganismos como bacterias, virus y hongos no puedan proliferar fácilmente en los productos. No hay que olvidar que estos seres diminutos campan a sus anchas en medios húmedos o líquidos, y sobre todo a las temperaturas ambiente, húmedas y cálidas que tienen nuestros cuartos de baño. Por tanto, los cosméticos son un campo de cultivo muy adecuado para estos molestos invasores que se encargan de que nuestros productos se deterioren.

Cuando un cosmético de una marca de confianza no ha sido aún abierto, es decir, no ha permitido que los microorganismos penetren, es raro que se deteriore. Lo que sí debemos tener presente es que el paso del tiempo puede alterar los componentes de los productos cosméticos y hacer que pierdan eficacia en sus beneficios. Esto sería similar al consumo preferente que indican los productos de alimentación. Pero superar este consumo preferente no suele producir daños en nuestra piel. Lo que sí puede producirlos es un producto que haya tenido contacto con el exterior, ya sea a través del aire o de nuestras manos, y en el que hayan entrado microorganismos, ya que esto sí puede llevar a que el producto se descomponga y por tanto su uso pueda no ser ya del todo seguro. Por ese motivo, el símbolo del tarro abierto nos indica el tiempo en número de meses que esa fórmula cosmética puede permanecer estable una vez ha sido abierto su envase y sea almacenado en condiciones adecuadas. Pero ese plazo no significa que ese producto, una vez superado ese plazo ya no pueda ser utilizado y deba ser desechado por estar en mal estado.

¿Cómo detectar el mal estado de un cosmético?

El problema se presenta cuando no recordamos exactamente la fecha de apertura del producto. En este caso, podemos tener en cuenta las siguientes pautas que nos ayudarán a determinar si la crema ha perdido sus cualidades. Vamos a verlas:

  • Cuanto más natural sea este cosmético, menos conservantes incorporará en su formulación y, por lo tanto, antes se estropeará. Así que te recomendamos que no tardes en consumir esta clase de productos, especialmente si no contienen ningún conservante.
  • El aroma, el color e incluso el aspecto o el tacto de su textura nos pueden ayudar a detectar si nuestras cremas hidratantes han caducado. Así, el deterioro en el producto se puede apreciar además de por su olor no habitual, por el aspecto amarillento, grumoso, un carácter oleoso e incluso unos restos de líquido separados del resto de sus componentes. Esto último sucede porque se han roto los emulsionantes y las fases de la fórmula ya no están estables y se separan.

¿Qué pasa con las cremas solares?

Saber cuándo caducan las cremas solares es una cuestión recurrente. De hecho, es habitual encontrarnos con restos de productos de la temporada anterior que no nos dio tiempo a terminar e incluso botes apenas empezados. ¿Qué hacemos al respecto? ¿Han perdido eficacia y conviene tirarlos? Sería toda una pena, ¿verdad?

Pues ya te adelantamos que no siempre hay razón para desprendernos de ellos si se han conservado de una manera adecuada. En concreto, los expertos recomiendan no guardarlos en el baño ya que son zonas en los que están sometidos a constante calor y humedad. Ambas son circunstancias ambientales que pueden afectar a la conservación del producto.

Por otro lado, los productos solares han estado sometidos el verano anterior a altas temperaturas en lugares como la playa o la piscina, y no siempre son manipulados en las condiciones más higiénicas. Por esto motivo, puede que esos microorganismos que hayan podido entrar en la crema lleven todo un año proliferando en ella y sean ya un auténtico ejército invasor.

Además, la fórmula puede haber perdido propiedades en relación a su eficacia, por lo que cuando hablamos de protección solar, reducirla puede ocasionar riesgos relacionados con la seguridad frente a la radiación solar. Y no deberíamos someter a nuestra piel a los posibles daños que estos riesgos nos podrían ocasionar ¿verdad?.

Por este motivo, es más importante que nunca observar bien el producto y ante la duda, desecharlo, especialmente si quedó poco producto en el envase del verano anterior.

En definitiva, si quieres que resista una temporada más en buenas condiciones, procura mantenerlo en un lugar fresco y seco y no lo guardes si queda poco producto en el envase. En cualquier caso –y al igual que sucede con todos los cosméticos– un cambio en el olor, en el color y en su textura puede delatar que el protector solar ya no resulta adecuado para su uso.

Dicho todo esto, recuerda que si no tienes ninguna crema en casa o esta se ha estropeado, en NIVEA tenemos un extenso muestrario de cremas solares dispuesto a ayudarte a sacarle el debido rendimiento al sol y con toda la seguridad que una marca experta como la nuestra te puede ofrecer.