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MIMA LA PIEL DE TU BEBÉ DELICADAMENTE

MIMA LA PIEL DE TU BEBÉ DELICADAMENTE

La piel sensible de los bebés requiere un cuidado suave y delicado, además de mucho cariño. Por ello, es necesario utilizar productos delicados que hayan sido desarrollados en colaboración con dermatólogos y pediatras. Aquí encontrarás más información y consejos para cuidar la piel del bebé y protegerla contra el sol.
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La piel del bebé es delicada y muy sensible

La piel humana dispone de una barrera natural que hace frente a los estímulos ambientales. Protege al cuerpo de los agentes nocivos y previene la sequedad. La piel adulta es capaz de enfrentarse a las tareas más exigentes si se le da un cuidado adecuado y consciente, adaptado al tipo de piel. En el caso de la piel seca o, sobre todo, de la piel sensible, se requieren unos productos de cuidado específicos para llevar a cabo estas tareas. Por eso el impacto en la piel sensible y delicada del bebé es mucho mayor. La piel de un recién nacido es mucho más sensible que la de un niño porque su película protectora hidrolípida y el manto de ácido natural no están completamente desarrollados. La piel se acostumbra a las condiciones ambientales durante los primeros meses de vida, mientras que muchas de sus funciones continúan desarrollándose. Según los últimos descubrimientos médicos este proceso tarda un año en completarse. Un seguimiento cuidadoso del desarrollo de las funciones de la piel, el cariño y el uso de productos de limpieza y cuidado específicamente creados para satisfacer las necesidades del bebé estimulan el desarrollo de la piel al tiempo que facilitan el comienzo de una vida saludable de la piel del bebé.

El baño del bebé: puro placer si se elige el cuidado adecuado

La función de barrera de la piel del bebé necesita tiempo para desarrollarse. El primer paso para conseguir una piel de bebé perfecta es la limpieza. Dos o tres baños a la semana limpian la piel en profundidad y con delicadeza. Con una temperatura ambiental de 22 a 24 °C y una temperatura del agua de 37 °C, la mayoría de los bebés disfrutan del baño y se relajan. La duración del baño no debe superar cinco o siete minutos para evitar que la piel del bebé se seque demasiado. Durante las primeras seis semanas de vida, es suficiente con usar solo agua caliente. Un chorrito de aceite de oliva hace las veces de aceite esencial ya que posee propiedades regenerativas de lípidos, y los champús y lociones especiales para bebés favorecen esta experiencia tan placentera y previenen la pérdida de hidratación de su piel. Después del baño es bueno aplicar una crema hidratante o un aceite nutritivo para ayudar a la piel del bebé a recuperar el equilibrio fisiológico y a formar una película protectora de lípidos e hidratación. Incluso si el baño implica un contacto más prolongado con el agua - al ir a nadar, por ejemplo - el baño será muy placentero si la piel se hidrata en profundidad al acabar.


Cuidado delicado en la zona del pañal

La piel sensible del bebé es especialmente delicada en la zona del pañal. Una limpieza delicada y un cuidado constante son esenciales en esta parte del cuerpo. Después de limpiar y secar a fondo ha de aplicarse una pomada para la zona del pañal en las zonas que estén irritadas. Emplear un pañal que se ajuste bien y cambiarlo a tiempo previene que se formen zonas húmedas que irriten la piel y la hagan vulnerable a los daños causados por el roce. Los productos de cuidado específicos favorecen y fomentan el bienestar de tu bebé: las toallitas suaves ayudan a mantener limpia la piel del bebé y le aportan a la zona irritada de alrededor del culito alivio e hidratación. El talco reduce el picor y previene la irritación. Las cremas especiales para la zona del pañal repelen la humedad y combaten el enrojecimiento y la irritación.