Entrevista con Richard M. Lerner

Ninguno somos Robinson Crusoe

Richard M. Lerner ha investigado acerca de cómo los jóvenes desarrollan una personalidad sana y productiva. Hablamos con él sobre sus «5 C del desarrollo positivo de la juventud» y los beneficios del contacto humano.

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¿Contacto físico a diario?

En una encuesta reciente realizada por NIVEA, los resultados mostraron que el 20 % de todos los hombres encuestados no había experimentado contacto físico el día anterior a la entrevista. ¿Y usted? ¿Hoy ha abrazado a alguien?

Bueno, eso depende de lo que entiendas por contacto físico. Pongamos un día normal: saludo a la gente con un apretón de manos y si los conozco, los abrazo. Así que, por supuesto, ¡experimento contacto físico con otras personas a diario!

“Debemos desarrollar la capacidad de convivir con otras personas y llevarnos bien con ellas.“

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Crecer con éxito

Como experto en investigación aplicada del desarrollo de la juventud, ¿qué significa para usted «crecer con éxito»?

Significa que necesitas tener cualidades que te permitan no solo prosperar a nivel individual, sino también en relación con los demás. En pocas palabras, ninguno somos Robinson Crusoe y nuestro entorno diario no se parece en nada a una isla desierta. Necesitamos desarrollar la capacidad de convivir con otras personas y llevarnos bien con ellas. Este tipo de crecimiento nos permite establecer nuestros intereses, metas, aspiraciones y esfuerzos. Por lo tanto, el desarrollo positivo de la juventud (PYD, por sus siglas en inglés) consiste en convertirse en un individuo que comprende las conexiones íntimas entre uno mismo y los demás, y con su propio entorno social. Este tipo de persona se esfuerza por generar un cambio positivo para sí misma, su familia, su comunidad y la sociedad en su conjunto. Como sabéis, tengo un modelo específico al respecto, que implica las «5 C del desarrollo positivo de la juventud»: «Confianza», «Carácter», «Contribución», «Competencia» y «Conexión». Estas son las metas que se deben fomentar para que los jóvenes desarrollen una personalidad sana y productiva en la vida adulta. Si se logra este desarrollo, la persona termina convirtiéndose en un individuo que contribuye a la sociedad de la forma que acabo de describir. Por supuesto, no todos los investigadores adoptan el «Modelo de las 5 C» de Lerner. Por ejemplo, mi colega Bill Damon de la Universidad de Stanford habla de un propósito «positivo» o incluso «noble» para definir los atributos de una persona de éxito. Sin embargo, en todos los casos, el PYD implica relaciones que buscan un beneficio mutuo entre una persona y su mundo.

“La vida humana comienza cuando el bebé toca la piel de su madre.“

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El contacto es fundamental

¿Por qué el contacto es fundamental para el desarrollo humano con respecto a un crecimiento con éxito y nuestro desarrollo en general? ¿El contacto nos influye cuando somos jóvenes?

El contacto físico piel con piel entre nuestros propios cuerpos y los cuerpos de otras personas es, muy probablemente, una faceta fundamental del desarrollo humano. Nadie nace sin este tipo de conexión física con otro ser humano. Por lo tanto, la vida humana comienza cuando el bebé toca la piel de su madre. Así que el tacto, la proximidad y el contacto físico con otro ser humano representan la base de la vida humana. De hecho, la vida implica una relación social con otro miembro de una especie, denominado «conespecífico» en los campos de la biología evolutiva y la psicología comparada. Sin embargo, si un individuo se encuentra aislado y no es capaz de tocar a otro individuo, sabemos que esa situación provoca un desarrollo humano inadaptado.

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Separación entre una madre y su hijo

Según sus propias investigaciones, ¿el contacto físico se ha convertido en un indicador importante? ¿O se transformó en un aspecto de su investigación sobre el desarrollo de la juventud en el cual debía centrarse?

En este caso, puede resultar interesante compartir el trabajo que llevamos a cabo mi esposa Jackie Lerner y yo con el New York Longitudinal Study. Juntos, nos encargamos de un estudio longitudinal (un estudio que se efectúa durante un período de muchos años) de 133 niños nacidos entre 1956 y 1962. Fue un estudio que se originó a partir del trabajo de los psiquiatras Alexander Thomas y Stella Chess. Contábamos con una serie de datos que iban desde las primeras semanas de vida hasta la edad adulta más temprana. Pudimos observar diferencias en la interacción entre la madre y el niño. Como se trataba de niños de los años 50 y principios de los 60, las madres se encargaban de la mayor parte de los cuidados. Alrededor del 60 % de las madres de entonces trabajaban fuera de casa y presentaban un alto nivel de logros académicos. Lo que descubrimos fue que la separación entre madre e hijo en las primeras semanas de vida —debida a que muchas madres trabajaban fuera de casa— implicaba una gran diferencia entre las madres en cuanto a la cantidad de tiempo de separación, el contacto físico y la posibilidad de contacto, así como en cuanto a la comodidad, según palabras del científico Harry Harlow. Esta diferencia se tradujo en importantes consecuencias para los niños y, en algunos casos, para la madre.

“Por lo tanto, la soledad puede modificar todo el patrón epigenético de las personas.“

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El contacto es importante para los adultos

¿Podríamos decir también que el contacto piel con piel y los abrazos son importantes para los adultos y para su sensación de felicidad, entre otras cosas?

En el estudio de la epigenética (una rama de la investigación en bioquímica que se centra en los factores ambientales que modifican la actividad temporal de los genes humanos), por ejemplo, la investigación llevada a cabo por Steve Cole (un catedrático de medicina y psiquiatría y ciencias del biocomportamiento de la Universidad de California y Los Ángeles, UCLA) determinó que cuando las personas se sienten solas pueden producirse cambios en sus genes. Los sentimientos de soledad provocan un aumento del cortisol, la hormona del estrés. Por lo tanto, la soledad puede modificar todo el patrón epigenético de las personas. Así pues, la ausencia de contacto físico constituye un gran problema en el desarrollo humano y puede convertirse en un problema potencial durante toda la vida.

“Cuando sentí el contacto con la mano de otra persona, supe que no me moriría.“

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El contacto físico salva vidas

¿Qué historia relacionada con el contacto físico le ha acompañado toda la vida? ¿Hay alguna anécdota que recuerde y que le gustaría compartir?

Antes de conocer a mi esposa, salía con otra mujer. Fuimos a visitar a mi familia a las montañas de Catskill en el estado de Nueva York. Nos acercamos hasta el río Delaware a dar un paseo por los alrededores. Decidí meterme en el agua, aunque algunas de las rocas del fondo eran resbaladizas. Cuando me adentraba, me resbalé en una de esas rocas. Junto a ella, había un agujero muy profundo por el que me colé, con los pies por delante. Cuando trataba de escapar, y en un último aliento, me las arreglé para levantar la mano derecha. Un segundo después, sentí que alguien me agarraba, me levantaba y me sacaba la cabeza del agua. ¡Era ella! Había seguido corriendo y se encontraba unos metros más abajo, pero no me había visto salir a la superficie. Cuando sentí el contacto con la mano de otra persona, supe que no me moriría. Esa experiencia tiene un significado muy especial para mí.

Richard M. Lerner

Richard M. Lerner

Catedrático en estudios de la infancia y desarrollo humano

Richard M. Lerner es catedrático de la Universidad de Tufts, con la cátedra Bergstrom de Ciencias Aplicadas del Desarrollo. También es director del Instituto de Investigación Aplicada para el Desarrollo de la Juventud. Lerner ha escrito más de 700 publicaciones académicas, entre las que se incluyen más de 80 libros en los que ha participado como autor o editor, y fue editor fundador del Journal of Research on Adolescence y de Applied Developmental Science.